NBA: los secretos para la reconstrucción de San Antonio Spurs después de la Era Ginóbili

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El equipo de Gregg Popovich, repleto de jóvenes, marcha octavo en el Oeste y sigue dando pelea.

Alguna vez, Gregg Popovich fue categórico al hablar del estilo de juego que ha proliferado en la NBA en los últimos años. "Yo lo odio", dijo sin ruborizarse el entrenador de los San Antonio Spurs. Se refería al triple, herramienta que dejó de ser recurso para convertirse en forma de vida para muchos equipos.


En reiteradas ocasiones a lo largo del último lustro dio la sensación de que el equipo del viejo Pop se quedaba en el tiempo.

No pocos avizoraron el final, especialmente, después de la salida del Big Three que marcó la etapa más gloriosa de la franquicia texana y que enamoró a miles de argentinos. Manu Ginóbili, Tim Duncan y Tony Parker se fueron convirtiendo en cosa del pasado y, para muchos, con sus partidas se corría el riesgo de caer en un oscuro agujero devorador.

Y sin embargo, los Spurs siempre estuvieron ahí, prestos a dar pelea, a meterse en playoffs, a competir con dignidad. Incluso el año pasado, cuando se les acabó una racha de 22 años ininterrumpidos en la postemporada, mostraron cartas interesantes en la mano jugada en la "burbuja" de Disney.

Y ahora redoblaron la apuesta. Con un equipo liderado por DeMar DeRozan, el sucesor, y una batería de jóvenes con jerarquía, de esos a los que muchos les esquivan el ojo pero Popovich y compañía saben descubrir y explotar, las espuelas marchan octavas en la durísima conferencia Oeste (registro de 24 triunfos y 23 derrotas) y sueñan con hacer ruido nuevamente.

Si algo tiene el "lado izquierdo" del mapa de la NBA es paridad en los equipos y talento bien repartido. Sin ir más lejos, mientras en 2020 la primera ronda del Este terminó con tres series liquidadas 4-0 y la restante, 4-1, en el Oeste las cosas fueron mucho más parejas.

Hubo dos 4-3 (Houston a Oklahoma y Denver a Utah) y un 4-2 en el que Dallas, con Luka Doncic a la cabeza, le peleó de igual a igual a Los Angeles Clippers, el segundo mejor de la conferencia.

Por eso cobra valor lo de San Antonio. Sí, está un escalón por debajo del pelotón que anima los primeros lugares (Utah, Phoenix, Clippers, Los Angeles Lakers y los Denver Nuggets de Facundo Campazzo), pero con la sensación inequívoca de que puede imponerse a todos los de su propio lote (Dallas, Memphis, Golden State, Sacramento) y por qué no robarle algún eventual juego a cualquiera de los de arriba.

Razones


La mixtura de San Antonio parece ideal. Al escolta DeMar DeRozan (31 años), que quedó como la punta de lanza después de Manu, Duncan y Parker, le siguen en tiempo de juego el base Dejounte Murray (24), el alero Keldon Johnson (21), el también perimetral Derrick White (26), Lonnie Walker (22) y recién ahí aparece el otro líder "veterano", Patty Mills (32).

Los Spurs ni siquiera tuvieron problema en deshacerse de LaMarcus Aldridge (35), un interno ex All-Star. Cuentan con el pivote austríaco Jakob Poeltl (25) y acaban de contratar a Gorgui Dieng (31).

Casualidades o no: Johnson, Murray y White fueron elegidos en el puesto 29 del draft. Walker, en tanto, fue 18°. Todos son más o menos clave, otra prueba del ojo clínico de los reclutadores y la oficina de operaciones.

Hay algo clave para la mayoría de esos jugadores: salvo Johnson, que debutó en 2019, el resto de los jóvenes creció bajo el ala de al menos uno de los miembros del Big Three. Desde entonces, abrazaron la Cultura Spurs que hoy tan bien representan.

Si algo caracterizó al San Antonio de todo este tiempo fue el hacerse fuerte desde la defensa. Desde la campaña 2012/13 hasta la 2017/18, el equipo siempre estuvo entre los 3 mejores ratings defensivos de la liga.

En las últimas dos temporadas (coincidentes con el retiro de Manu y la ida de Parker a Charlotte) perdieron mucho de aquello y cayeron al grupo de los peores 10, pero ahora lentamente empiezan a recuperarlo: son uno de los 10 mejores en rating defensivo y el cuarto equipo que más corre en defensa.

El sacrificio está garantizado, pero sin riesgos innecesarios: San Antonio es el tercer equipo que menos faltas comete.

Lo que también está asegurado es el sello propio. Popovich no se deja obnubilar por el triple y las tendencias; es el tercer equipo que menos lanza desde el perímetro, con 29 tiros de promedio, lejos de los 40 o 42 de los líderes del rubro.

Y apuesta al estilo que lo condujo al éxito: seriedad, juego en equipo, lanzamientos claros.

¿Las principales vías de anotación? La salida de quien lleva la pelota en el pick and roll, el tiro de media distancia que muchos creen va camino a la extinción y los spot ups (tiros desde el lugar, sin desplazamiento). Esto último implica, necesariamente, un buen movimiento de la pelota y los jugadores para que cada uno encuentre el espacio desde el que sacará el lanzamiento.

Así, el equipo, contando al saliente Aldridge, esta temporada tiene ocho jugadores que promedian por encima de diez puntos por partido.

Lo otro que es determinante para el equipo es el cuidado del cuero naranja. Nadie pierde menos pelotas que los Spurs en toda la NBA y, a la vez, la relación asistencias/pérdidas (en la que se considera ideal dar al menos 3 asistencias cada 1 pérdida) es de 2,15. En ese apartado también es líder.

Por último, después de Milwaukee y Brooklyn (dos candidatos al título), San Antonio es la tercera franquicia que más partido le saca a los pases: el 9,5% de los mismos termina en asistencia. Su histórico juego de equipo, presente.

Así, con la receta de siempre, Popovich y los Spurs van y prueban que hay vida después de los héroes.

Fuente: Clarin.com

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