Productora, asesora y contratista rural: una joven chaqueña todoterreno

El Campo
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Micaela Guzowski, con apenas 25 años, es una apasionada de su trabajo. “No hay horarios”, dice. Hasta se enamoró trabajando en el lote y hoy dará el “sí” por iglesia.

“¿Y cómo pasaste Noche Buena? Acá en el campo aplicando regulador porque amenazaba de llover. Por suerte, ya terminamos y nos estamos volviendo a pasar un rato al menos con la familia. Si amás lo que hacés no es trabajo. disfrutamos de todo esto y somos súper bendecidos! Feliz navidad”.


Esta textual publicada en su red social el 25 de diciembre describe de cuerpo entero lo que es el campo para Micaela Guzowski, una joven chaqueña todoterreno que es productora agropecuaria, asesora privada y contratista rural.

“Trabajamos toda la noche buena”, le dijo a Clarín Rural. “El primero a la mañana (por el 1 de enero) nos volvimos al campo a sembrar”, se rió Micaela. "Cuando te apasiona lo que hacés, no hay horarios", agregó la joven que trasmitía toda su pasión mientras viajaba hacia un campo para comenzar a hacer aplicaciones al algodón.

Es así que hasta encontró su verdadero “amor” trabajando en el campo. El afortunado es Nahuel Sztyk, que lo conoció justamente cuando trabajaban en campos de terceros. Y este viernes se casó por civil y hoy sábado lo hará por iglesia. Sí, hoy será la ceremonia.

Muchas cosas ha vivido esta joven de apenas 25 años. Nació en Villa Ángela, Chaco, y ya desde muy chica sabía que quería trabajar en el agro. Su papá es productor agropecuario y fue él quien le transmitió este entusiasmo.

Así fue que decidió estudiar agronomía en la Universidad Nacional del Nordeste, situada en Corrientes.

Una vez recibida de ingeniera agrónoma, volvió a su provincia natal. Actualmente reside en Sáenz Peña, pero aclara que “vivo prácticamente en 3 ciudades porque viaja todos los días”.

Respecto a lo profesional, siguió ligado a su familia que siembra unas 1.500 hectáreas en El Colorado, Santiago Del Estero, y en Villa Ángela y en la zona de Río Muerto, en Chaco.

Pero un día decidió comenzar a hacer su propia experiencia y alquiló hace dos años unas 60 hectáreas. Hoy ya tiene en producción alrededor de 600 hectáreas y va por más.


“Se me presentó la oportunidad de arrendarlas y me largué con la idea de solamente producir esas 60 hectáreas. Pero después se me fueron presentando otras oportunidades y acá estoy, con las 600 hectáreas sembradas esperando que acompaña el tiempo para poder lograr una buena cosecha”, sostuvo agregando que armó un equipo propio de trabajo pero también tiene la ayuda de su familia.

Allí, el cultivo principal es la soja, que logra rindes de 2.500 a 4.000 kilos por hectárea. Pero también produce algodón, girasol y sorgo mientras que por el momento dejó de lado el maíz por los malos rindes que obtuvo el año pasado azotado por la falta de agua.

“El hecho de ser mujer y estar al frente de esto a veces es complicado porque uno anda mucho en ruta y una mujer no tiene la misma fuerza que el hombre, pero se hace lo que se puede. Por suerte tengo un gran equipo de chicos que trabajan conmigo que sin ellos no podría haber llegado a dónde estoy”, reconoció.

A la parte productiva, Micaela también le sumó el asesoramiento a través de una empresa de agroquímicos. Hoy asesora unas 2.000 hectáreas de campos de terceros.

Pero también el año pasado comenzó como contratista rural. “Se me presentaron oportunidades para hacer servicios a terceros. Entonces, vimos los números de la rentabilidad pero además es algo que nos gusta. Es una alternativa con menos riesgo que la siembra”, dijo apuntando que las máquinas son de la familia.

Tiene a disposición para trabajar dos cosechadoras, cuatro sembradoras y tractores y dos pulverizadoras y trabaja en cosecha 1.500 a 2.000 hectáreas y siembra aproximadamente 1.000 hectáreas.

“Cuando falta alguien no tengo ningún problema en subirme a las máquinas. Pero hay gente para cada actividad específica. Mi trabajo principal está más en la calle o en la cabecera que arriba de la máquina”, se sinceró.

En ese sentido, remarcó que de a poco se van aggiornando a las nuevas tecnologías. “Estamos apuntando a la calidad en las aplicaciones porque producir una hectárea cuesta mucho dinero y tratamos de que sea lo más rentable posible”, precisó.

Fuente: Clarin.com

Por lo que está buscan meterse de lleno en las aplicaciones selectivas y en la agricultura de precisión, con siembra y fertilización variables.