Se fue Ginés, llega Vizzotti, pero la crisis no terminó

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La vacunación es un tema demasiado sensible y grave como para que la sociedad tolere maniobras como éstas. Resulta difícil de explicar que el responsable de esta crisis haya sido sólo Ginés González García, un político con trayectoria, sanitarista reconocido, con aceitadas relaciones con sindicalistas, y, sobre todo, empresas farmacológicas.

Y mucho más difícil todavía convencer a la sociedad de que la responsable oficial de las vacunas, que viajó en secreto y luego en público a negociar la Sputnik a la Rusia de Putín, Carla Vizzotti, no haya sabido nada de lo que ocurría en el mismo edificio al que concurría todos los días. Si el fuego “amigo” forzó la renuncia de Ginés y la necesidad política del Presidente apuró su reemplazo para evitar que la Dama le sople otro ministerio, hay que estar atento a lo que puede pasar si le aparece a Vizzotti un cadáver en el clóset, como asegura la oposición que ocurrirá inexorablemente si se revisan con atención los nombres de los vacunados en el sistema o fuera de él. Allí es donde deberían haber ido los que fueron al vacunatorio ministerial y lo que pasó luego de que el ministro y los inmunizados VIP se enteraran de que el sistema había quedado al descubierto. Tampoco se entiende por qué no se informó que quienes viajarían a México iban a ser vacunados y prefirieron el secretismo o la comodidad antes que presentarse en un hospital público. Estamos hablando de un ex canciller y senador, como Jorge Taiana, y de un político y ex embajador con experiencia, como Eduardo Valdés, amigo del presidente y frecuentador de las tertulias de Olivos. Valdés ya había herido de muerte a un ministro -el actual embajador en Chile, Rafael Bielsa, cuando éste era canciller y el diputado su jefe de Gabinete- y ahora colaboró en el despido de Ginés. La vacunación es un tema demasiado sensible y grave para que la sociedad tolere maniobras como éstas. La equivocada creencia de que todos tienen la misma conducta, apoyada en una cultura en la que los valores y el ejemplo ético son presentados en el mejor de los casos como una ingenuidad o una pérdida de tiempo, termina siendo el combustible de estos escándalos, productos de una práctica extendida y muy arraigada en la Argentina.

Un gobierno que con esto vuelve a demostrar que aquella promesa de que "volvimos mejores" es una impostura, una más para una sociedad empobrecida, amenazada por la pandemia, angustiada por la escasez de vacunas y apremiada por una crisis económica cuyo final no se vislumbra.

El viernes políticamente trágico para Fernández provocó que uno de sus proyectos más preciados, el Consejo Económico Social, careciera de relevancia. Y que su titular, Gustavo Beliz, pasara uno de sus peores días desde que Kirchner lo echara por exhibir en público la foto del espía Stiuso, aliado por ese entonces del matrimonio en el poder.

Fuente: clarin.com