“Si se le suma tecnología, la producción explotaría”: un experto argentino en forrajes que expande su conocimiento a Latinoamérica

El Campo
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Pablo Cattani dice que es clave entender los procesos y la características de cada región para lograr mayor eficiencia y pasto de calidad.

El ingeniero agrónomo Pablo Cattani tiene una larga trayectoria como especialista en forrajes. Entre el 93 y el 2000 se especializó en este tema en el INTA y luego continuó su carrera como consultor privado, siempre con la meta de impulsar la producción de forraje en la Argentina.


Desde el 2005 también asesora a grupos de productores en Argentina y en otros países del continente, como Uruguay, Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá, México, Nicaragua, República Dominicana, Paraguay, Brasil, Estados Unidos y Canadá. En una entrevista con Clarín Rural, analiza la coyuntura de la producción forrajera en toda la región.

- ¿Qué lo sorprendió de los países de Latinoamérica en lo referente a producción ganadera?

En México, la zona de Chihuahua, llueven 300 mm al año y cultivan maíces y alfalfas exuberantes porque están montados sobre un lago subterráneo. Allí se ven maíces en doble surco distanciados a 40 o 45 cm, y luego dejan un metro de distancia hasta el siguiente par, y con alta eficiencia en el uso de la tierra.

También pude observar otros países tienen mucha tecnología disponible pero debido a preconceptos my arraigados no pueden avanzar. Y ello hace que sigan trabajando con una escala muy chica de manera sumamente artesanal, con poco uso de los forrajes conservados. Tal es así que su producción de carne se logra más por la escala que por la tecnología. Si a esa escala se le sumara tecnología, la producción explotaría sin duda.

- ¿Qué otras técnicas le sorprendieron por lo diverso respecto de Argentina?

Cada país tiene su particularidad. En Nicaragua, por ejemplo, que con clima tropical logran corrales de encierre gigantescos, donde producen carne que a México y otros lugares del mundo. Ellos prefieren producir lo que llamamos MEJ (macho entero joven), los encierran y logran la estabilidad en el corral. Ello hace que la conversión de forraje en carne resulte sumamente eficiente.

En Colombia por su parte, tienen genética de Brahman muy buena con una mansedumbre para destacar. Ello hace que se pueda entrar a los corrales sin problemas. Otros detalles que llamaron mi atención fueron los alambrados hechos con árboles vivos, y ello se debe a que en el ambiente tropical los postes en dos años se pudren y dejan caer el alambre.

También me llamó la atención que en países como Colombia, Venezuela, Ecuador y partes de Panamá, los animales comen hasta las once de la mañana y vuelven a comer a las tres de la tarde debido al estrés calórico que tienen los animales producto de las temperaturas del ambiente. Entonces en el horario de comida es necesario suministrar la mayor cantidad de alimento posible, y es mejor dar un forraje que facilite el consumo y la degradación ruminal debido a que el proceso se desarrolla en poco tiempo. En los países tropicales donde las temperaturas son realmente elevadas, se hace dificil el trabajo de campo por ello los trabajos son de rápida ejecución.

- ¿Qué experiencias recuerda de la producción de forrajes para lechería?

En República Dominicana, tratamos de resolver un problema generado en la gran capacidad instalada para el procesamiento de leche, y la falta de producción para ocupar esa industria todo el año. La idea era producir leche en verano, que es la época seca, para que las usinas no se detengan. La solución fue la producción de forraje conservado en forma de heno para cubrir aquel bache estival.

En Panamá, durante el año pasado hicimos un taller de forraje, de 4 módulos de 3 horas cada uno, con la asociación de los productores de leche de las provincias centrales de aquel país caribeño que es donde producen leche.

- ¿Cómo influye la virtualidad en su actividad desarrollada en distintos países?

Es importante el contacto directo presencial con los diferentes sistemas de los diferentes países, porque no puedo dar un curso virtual sobre Ecuador si no estuve en el lugar. Es necesario saber, por ejemplo, que Ecuador tuvo una reforma agraria y que por ello las fincas son más chicas. Y en Venezuela es al revés, con fincas más grandes. En Colombia habrá que ver el clima porque en el trópico las temperaturas también cambian de acuerdo a la altura sobre el nivel del mar. También podemos pensar que un ambiente con temperaturas más bajas que las tropicales, es propicio para la producción, pero resulta que se trata de la ladera de una sierra donde no se pueden mecanizar las tareas. Y esas cosas solo se comprenden cabalmente caminando el terreno.

Cuando se llega a un país por primera vez y nadie lo conoce, como tampoco conoce a nadie el que llega, el secreto es entender los procesos. Es como en el surf, donde el mejor surfista es aquel que se sabe encontrar la ola adecuada y el que mas se divierte, y no solo el que sabe mantenerse sobre la tabla. Por ello digo que a través de los viajes aprendí a observar y mirar hacia afuera, lo cual me permitió entender que uno puede creer que es bueno en algo, pero que también siempre falta mucho para ser realmente bueno

- ¿Receta o proceso, qué se lleva mejor con el productor?

En el 2005 comencé a mis viajes por distintos países y ambientes, y cuando encontré la forma de entender los fundamentos de cada esquema de producción, me dediqué al ajuste de la maquinaria con el proceso tecnológico que se necesitaba en cada una de esas latitudes. Y a partir de allí traté de hacer las cosas que con el tiempo logré. En algunos casos el viaje y la tarea iban de la mano de una empresa de maquinaria agrícola, y en otros de la mano de asociaciones de productores. Y puedo decir que la escasez de la información y las herramientas sencillas, aceleraron mi trabajo realizado en Latino América. Una de las cosas que destaco es que cuando el productor descubre el proceso productivo buscado, se entusiasma y empuja fuerte para ponerlo en marcha o mejorarlo con el necesario aporte de tecnología. El productor paraguayo es uno de ellos: cuando entiende de lo que se le habla y quiere superarse, no pregunta cuánto cuesta o cómo es, ni cuánto trabajo va demandar, solo empuja fuerte hacia delante.

- ¿Qué se puede decir de la contaminación y la ganadería?

A veces se escucha que la vaca genera desertización lo cual es una falacia, ya que la desertización la genera el mal uso y el abandono de la tierra. Cuando se toman datos, se incorpora tecnología y procesos de trabajo uno se entera de que con herramientas sencillas se puede regenerar el suelo y más forraje. De esa manera se secuestra del ambiente en forma de dióxido entre otros gases, mayores cantidades de carbono que las cantidades que emite el animal a la atmósfera. Entonces cuando se habla de contaminación, es necesario medir el balance de gases, o sea el ciclo del carbono, para darse cuenta que en ganadería bien manejada, se captura más de lo que se emite. Además, el metano que emite un animal no tiene un huella de carbono de más de 10 años, en cambio un hidrocarburo fósil puede tener una huella de más de 1.000 años. Si alguien me dice, no tengamos vacas, le diría que trate de usar menos su auto a ver si esta dispuesto.

Fuente: Clarin.com

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