Los ataques alcanzaron objetivos de defensa, petroleros y de lanzamiento de drones, mientras Moscú restringió por decreto la difusión de datos de su sector energético.
Ucrania lanzó una nueva ofensiva con drones contra territorio ruso. Los blancos fueron instalaciones de defensa en las regiones de Tula y Vorónezh, objetivos petroleros en Krasnodar, infraestructura de lanzamiento de drones en Kaluga y Oriol, además de Briansk y zonas del mar Negro.
Según el reporte, los ataques responden a los bombardeos rusos de los últimos días sobre Kiev y Járkov, que dejaron muertos y heridos. Kiev también había golpeado una planta de procesamiento de gas en Novi Urengói, a más de 3.000 kilómetros del frente.
En ese marco, el presidente ruso, Vladímir Putin, firmó un decreto que veda la publicación de estadísticas aduaneras, volúmenes de procesamiento y otros datos del sector energético del país.
Mientras tanto, continúan las gestiones diplomáticas con mediación de los Emiratos Árabes Unidos, con referencias al presidente ucraniano Volodímir Zelensky, al portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, y al mandatario estadounidense Donald Trump.

