NOTA ENVIADA POR TERESA, MAMÁ DE CESAR: Hace un año y medio, mi vida se detuvo en esa última charla. Mi hijo llegó de trabajar, como cada día, con ese mensaje que todavía guardo en el alma: "Viejita, por favor, me pones a calentar agua para mi mate".

Tomamos esos mates, compartimos el momento, y con su alegría de siempre me dijo: "Me voy a jugar un fútbol, vieja, ya vuelvo. Esperame para cenar".
Pero él no volvió. Alguien decidió que su vida no valía nada. Alguien le arrebató el futuro a un chico trabajador que solo quería jugar a la pelota y volver a casa con su madre. Lo que más me desgarra el corazón, además de su ausencia, es la impunidad.

Ha pasado un año y medio. Un año y medio donde los asesinos siguen sueltos, caminando por las mismas calles donde él jugaba, mientras yo sigo aquí, con la cena servida en el alma y el agua del mate que se enfrió para siempre.
¿Dónde está la justicia para un hijo que solo sabía trabajar y amar a su familia?
No voy a cansarme de pedir justicia. No voy a permitir que el nombre de mi hijo se olvide. A las autoridades les digo: el tiempo pasa para ustedes, pero para una madre que espera a su hijo para cenar, el reloj se detuvo ese día.
JUSTICIA PARA CÉSAR

