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28-07-2026

La ausencia de una resolución oficial que habilite los pagos mantiene en vilo a los estudiantes de la fuerza. Pese a las promesas del año pasado, el inicio de este 2026 los encuentra sin respuestas y con dificultades crecientes para costear transporte y alimentos.

 

Un clima de creciente tensión y desánimo atraviesa a los cadetes de tercer año de la fuerza, quienes inician el ciclo lectivo sumidos en una profunda incertidumbre económica. La causa del conflicto radica en la falta de la firma del decreto oficial que regula y habilita el pago de sus becas, un beneficio fundamental para el sostenimiento de su formación profesional.

Según informaron fuentes cercanas a los afectados a este medio, la problemática no es reciente. La demora administrativa se arrastra desde hace meses, contrastando con los compromisos asumidos por las autoridades durante el último año electoral, donde se había garantizado la continuidad y regularidad de los fondos. Sin embargo, transcurrida la primera quincena de febrero, no existen confirmaciones oficiales sobre cuándo se normalizará la situación.

 

Golpe al bolsillo de las familias
La beca no representa un ingreso extra para los estudiantes, sino un recurso de subsistencia. La situación es especialmente crítica para aquellos cadetes provenientes del interior de la provincia, quienes dependen exclusivamente de este dinero para afrontar gastos de alquiler, alimentación y, fundamentalmente, el transporte para visitar a sus familias.

"Hay chicos que no pueden pagar el pasaje para volver a sus localidades y otros cuyas familias están haciendo malabares financieros para que no abandonen la carrera", señalaron allegados al grupo de estudiantes, destacando que el costo de vida actual hace imposible sostener la cursada sin esa ayuda.

 

Vocación a pesar del desamparo
A pesar del contexto adverso y la falta de definiciones, el cuerpo de cadetes continúa cumpliendo con sus obligaciones académicas y de servicio. La asistencia a clases se mantiene, demostrando el compromiso con su futura labor pública. No obstante, el silencio institucional comienza a pasar factura en el estado anímico de los jóvenes, generando un evidente cuadro de estrés y desmotivación.

Las familias advierten que la falta de previsibilidad ya no es solo un problema burocrático, sino una cuestión humana. "No es un beneficio accesorio, es la herramienta que permite que se formen. Necesitamos saber cuándo van a firmar el decreto y cómo van a pagar lo adeudado", reclamaron.

 

Por el momento, la comunidad educativa aguarda una respuesta concreta de las autoridades provinciales que lleve tranquilidad y permita a los futuros oficiales concentrarse en su formación, en lugar de preocuparse por su subsistencia diaria.


 

 

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