Corrientes vive uno de los momentos financieros más críticos de su historia reciente. Con un déficit proyectado para el ejercicio 2026 que supera los 189.749 millones de pesos y una deuda acumulada que ronda los 184.905 millones, el gobierno de Juan Pablo Valdés recibió las riendas de una provincia al borde del colapso fiscal, según datos del propio presupuesto provincial enviado a la Legislatura en noviembre de 2025.
Para evitar un default, el Banco de Corrientes comenzó a vender bonos de deuda provincial, en una maniobra que permitió al presidente Javier Milei financiar la deuda provincial de manera indirecta a través de los bancos provinciales. La medida fue descripta por fuentes cercanas al Congreso de la Nación como un mecanismo para que la Nación envíe dinero sin que figure directamente como transferencia a la provincia.
Una deuda que no aparece en el horizonte inmediato
El gobernador Juan Pablo Valdés reconoció que el Estado nacional mantiene una deuda con la provincia de aproximadamente 250.000 millones de pesos correspondientes al consenso fiscal. Sin embargo, esa deuda no aparece resuelta en el horizonte inmediato. Meses atrás, la provincia había estimado que la Nación adeudaba cerca de 142.000 millones, sin incluir los montos correspondientes a 2025.
El acuerdo actual cubre solo una parte de esa cifra y deja abierta la discusión por el resto. A esto se suma el reclamo histórico por la pérdida de un punto de coparticipación que sufrió Corrientes en 1987 y que nunca fue compensada. Según las estimaciones del propio senador Valdés, esa diferencia equivale a 600.000 millones por año, una masa de recursos que, de haberse recibido, podría haber cambiado radicalmente la ecuación fiscal provincial.
Una herencia fiscal crítica
La herencia que dejó la gestión de Gustavo Valdés es contundente: el gasto provincial creció un 39% por encima de los ingresos en los últimos años de su mandato. El déficit supera los 160.000 millones de pesos y la deuda proyectada para 2026 ronda los 184.905 millones, ubicando a Corrientes entre las provincias más comprometidas del país.
En sus últimos días de gestión, municipios de toda la provincia comenzaron a denunciar cajas vacías, deudas impagas y balances alterados. El propio gobernador definió la transferencia a los municipios como un adelanto a cuenta, en referencia a que el reclamo por el total de la deuda continúa vigente.
Municipios en crisis: recortes y fondos que no llegan
De los 74 municipios que conforman la provincia, más de 60 forman parte del espacio Vamos Corrientes. Sin embargo, varios de ellos enfrentan ahora la necesidad de readecuar sus presupuestos tras haberse excedido en sus finanzas. Desde las propias intendencias más afines al gobierno provincial denuncian una baja en el envío de fondos provinciales.
La situación se ha vuelto tan crítica que en localidades como Paso de la Patria se declaró la emergencia hasta diciembre de 2026 tras detectar una caja en cero, presunta malversación y una entrega de mando irregular, anormal y contraria a toda lógica administrativa. En Virasoro, el gobernador local suspendió pagos acumulados desde 2017 hasta 2025 y, ante la falta de recursos genuinos, decidió compactar y vender como chatarra motocicletas secuestradas para intentar obtener ingresos mínimos.
Obra pública y eventos suspendidos
El impacto del ajuste no se limita a la administración municipal. La restricción de recursos también afectó a la obra pública provincial y alcanzó a eventos masivos y festivales históricos, que debieron ser suspendidos por decisión del Gobierno de Gustavo Valdés. A esto se suma el recorte de programas nacionales considerados clave para la contención social, cuyos efectos comienzan a ser absorbidos por la propia provincia.
Un informe del Ministerio de Hacienda de la Nación señaló un déficit acumulado de 180.000 millones en los últimos tres trimestres en las cuentas de la provincia, confirmando que el principal problema radica en el sobregasto y no en la merma de recursos nacionales.
Mientras el Gobierno provincial mantiene canales de diálogo con la administración de Javier Milei, la situación económica no mejora y, por el contrario, continúa deteriorándose. Los datos fiscales no mienten: Corrientes se encuentra al borde del colapso, y los correntinos exigen respuestas urgentes a sus gobernantes.
Fuente: El Destape / Primera Edición / Noticias de la Calle

