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16-04-2024

El viernes 22 de marzo a las 17:00 se realizó en la Biblioteca la Asamblea Anual Ordinaria, en la cual se leyeron el Balance y Memoria y se nombró la nueva Comisión Directiva.

 

 

"Todo se desarrolló en un marco ameno y con anhelos de seguir trabajando en pos de la cultura. Invitamos a todos el pueblo a seguir participando y leyendo en nuestra casa..." decían las autoridades electas en distintas redes sociales.

 

 


El espacio cuenta con más de 28.000 libros, muchos de los cuales perduran desde el momento de la apertura. En el lugar funciona también un museo, que resguarda invaluables vestigios jesuíticos. Proyectan obras de ampliación y modernización. 

 

Ubicada en la calle Víctor Navajas y construida sobre las ruinas jesuíticas, la biblioteca popular Bernardino Rivadavia de Santo Tomé es, sin eufemismos ni metáforas, testigo de gran parte de la rica historia de la localidad. La fachada es la de una casona estilo colonial que podría no sobresalir del resto; pero entrar en sus pasillos y salones no solo hacen que uno se encuentre con los miles de obras que se resguardan allí, sino que inicie un imaginario viaje en el tiempo. 

 

La institución cumplió 150 años en 2023, tiempo en el que supo -y sabe- ser espacio de consulta por cientos de estudiantes de diferentes niveles que encuentran allí los libros de las más variadas temáticas y épocas. República de Corrientes visitó y recorrió el lugar, donde hay al menos unas 28.000 obras. Algunas fueron donadas en los últimos años, pero muchas están disponibles desde hace más de un siglo. 

 

La biblioteca tuvo varias mudanzas, pero desde la década de 1950 funciona en su sede actual, a la que quieren revalorizar. Unas placas en la pared y un primer salón con un escritorio dan la bienvenida a los visitantes. Ahí nomás, a unos pasos, ya se pueden ver los anaqueles cargados de libros. Nuevos, viejos, grandes, pequeños, infantiles, una gama más que amplia que se hace aún más grande al entrar a un segundo espacio, también cargado de obras. 

 

Un lugar adaptado para los más pequeños con sillas y mesas a la medida rompen con la fisonomía predominante y brinda algo de color a la antigua casona. 

 

Inicios
Fue en 1873, apenas 10 años después de la fundación del pueblo, que la comisión municipal decidió crear la biblioteca popular. Los primeros libros llegaron de las manos de los mismos vecinos.

"Donaron muchas biblias, que era lo que la gente tenía habitualmente", comentaron desde la comisión directiva. 

Algunas de las obras de aquella época todavía persisten y están disponibles para la consulta. La primera biblioteca funcionó en un predio distinto del actual, y en el medio hubo varios traslados.

Dos escuelas y una casa de familia fueron los espacios donde funcionó. A pesar de este trajín, la Bernardino Rivadavia siguió activa y ampliando su archivo. 

A su valor histórico, la biblioteca busca sumarle modernidad. Iniciaron por eso un proceso de digitalización del inventario, para poder saber a ciencia cierta cuáles y cuántas son las obras que se encuentran a su resguardo. 

Al lugar van alumnos de la escuela secundaria para realizar diversos trabajos e investigaciones especiales relacionadas con la localidad. Los estudiantes del Profesorado de Historia también acuden a este espacio para elaborar su tesis final. Además, pobladores en general la tienen también como referencia para encontrar esa información puntual que necesitan y que muchas veces no aparece ni siquiera en Internet.

La institución cuenta actualmente con unos 300 socios aproximadamente. Con la cuota, que es de apenas $ 300 mensuales si se paga el año entero o $ 500 por mes, la comisión sostiene su funcionamiento. Mientras tanto, los santotomeños siguen donando libros, que pasan a formar parte del ya invaluable acervo del lugar. 

 

Puesta en valor
Los encargados de la biblioteca realizaron gestiones para poder poner en valor el edificio. Resolver algunas cuestiones de infraestructura es el principal objetivo, aunque también lograr un crecimiento en materia edilicia. La intención es ampliar el lugar, generando nuevos espacios que sirvan para guardar las obras y para el uso comunitario. 

Para ello, se encuentran en contacto con autoridades provinciales, quienes incluso ya se acercaron al lugar a realizar un relevamiento para diseñar un plan de obras. 

Cuentan también con un bibliomóvil, una biblioteca itinerante, que buscan restaurar para poder recorrer las escuelas y los diferentes eventos que se realizan en la localidad, con el objetivo de acercarse aún más a la comunidad y dar a conocer su valor. 

 

Museo
Dentro del mismo edificio funciona el museo histórico Pablo Argilaga. Vestigios jesuíticos, armamentos y piezas utilizadas hace varios siglos forman parte del cúmulo de artículos que se muestran allí de manera ordenada y vistosa. 

 

También cuentan con un espacio al que ellos llaman el "museo de la ciudad". Allí se encuentran muchos elementos de infraestructura urbana que fueron retirados de las calles por algún motivo como carteles, que pueden también verse allí. 

 

Con 150 años, la biblioteca popular Bernardino Rivadavia es una de las más antiguas de la provincia y al mismo tiempo punto de referencia para los santotomeños. Allí se guarda gran parte de la historia del pueblo, que se sigue escribiendo con la institución como testigo, al igual que hace un siglo y medio. 

con información de republicadecorrientes.com 

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