Los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno yemení, respaldado por Arabia Saudita, y los rebeldes hutíes provocaron al menos 63 muertos en un solo día. La escalada llegó por primera vez a territorio saudí y amenaza una ruta clave del comercio marítimo mundial.
Los combates entre el ejército yemení y los rebeldes hutíes dejaron este jueves al menos 63 muertos en ambos bandos, según fuentes militares cuyas cifras no pudieron verificarse de manera independiente. Un responsable gubernamental atribuyó veintitrés bajas propias a ataques con misiles y drones en las provincias de Taiz y Lahj, mientras que fuentes hutíes reconocieron cuarenta combatientes muertos en bombardeos sauditas y choques terrestres.
El grueso de los enfrentamientos se concentra en la cordillera de Kahbub, un enclave que domina las rutas hacia la costa occidental de Yemen y el estrecho de Bab el Mandeb, por donde circula buena parte del comercio marítimo global. En las últimas semanas los hutíes se apoderaron de la isla de Perim, la localidad costera de Dhubab y el puerto de Mokha, ampliando su control sobre ese paso estratégico.
La violencia llegó esta semana al propio territorio saudí. El reino acusó a los hutíes de intentar atacar con un dron la ciudad santa de La Meca y aseguró haberlo interceptado. Un día después, la caída de los restos de un dron en la provincia de Taif causó la primera víctima mortal dentro de Arabia Saudita desde la intensificación de los ataques, además de varios heridos y daños materiales.
El conflicto tiene raíces profundas: desde 2022 regía una tregua informal tras casi una década de guerra civil, que se rompió cuando las fuerzas yemeníes bombardearon el aeropuerto de Saná. El episodio conectó la guerra yemení con el enfrentamiento de mayor escala que desde febrero involucra a Irán, Estados Unidos e Israel. Según ACNUR, la escalada ya desplazó a más de 100.000 personas dentro del país.
Fuente: Infobae

