Mientras en Santo Tomé la administración local continúa envuelta en una opacidad presupuestaria que dificulta conocer el verdadero estado de las cuentas públicas, su vecina São Borja vuelve a mostrar que la seriedad y la transparencia no son discursos, sino prácticas sostenidas. La diferencia entre ambos modelos de gestión —uno basado en la rendición de cuentas y otro en el silencio administrativo— se hace cada vez más evidente en la frontera.

El municipio de São Borja cerró el tercer bimestre de 2026 con un superávit presupuestario de R$ 24,26 millones, según el Informe Resumen de Ejecución Presupuestaria (RREO) publicado por la Secretaría de Finanzas Municipales. Hasta junio, la ciudad había recaudado R$ 219,59 millones y ejecutado R$ 195,33 millones en gastos, manteniendo un saldo positivo y una administración ordenada.
La previsión anual de ingresos para 2026 asciende a R$ 407,75 millones, y el municipio ya alcanzó el 54 % de ese total, un desempeño considerado sólido para el primer semestre fiscal. Aunque el superávit primario no llegó a la meta prevista —el resultado cerró con un déficit de R$ 4 millones—, el informe destaca el cumplimiento de los niveles constitucionales de inversión en áreas esenciales:
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Salud: 23,52 % de los ingresos (mínimo legal: 15 %)
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Educación: 27,36 % (mínimo legal: 25 %)
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Remuneración docente: 79,55 % del Fundeb, por encima del 70 % exigido
Además, el sistema de pensiones municipales registró un resultado positivo de R$ 9,95 millones, y la alcaldía mantiene bajo control los gastos pendientes de ejercicios anteriores, con un remanente de R$ 6,92 millones en proceso de cancelación o pago.
El informe fue publicado oficialmente en el Boletín Municipal, reafirmando el compromiso de São Borja con la transparencia fiscal y la comunicación pública de resultados.

La comparación con Santo Tomé, gobernada por Augusto Suaid y Carlos Farizano, resulta inevitable. Mientras el municipio brasileño exhibe sus balances con precisión y acceso público, la gestión correntina continúa sin informes claros ni auditorías visibles.
Además, fue el viceintendente Farizano quien decidió en el Concejo Deliberante cuando debió desempatar la votación respecto a presentar la documentación respaldatoria de los balances del Municipio, votando EN CONTRA DE PRESENTARLOS, en ese momento bajó el pulgar a la transparencia que habían prometido a los santotomeños, en campaña política tanto él como el reelecto intendente Augusto Suaid.
São Borja demuestra que la transparencia genera confianza y estabilidad, mientras Santo Tomé sigue atrapada en una lógica de discrecionalidad que erosiona la credibilidad institucional. La frontera, más que una línea geográfica, se convierte así en un espejo: de un lado, la eficiencia y la rendición de cuentas; del otro, la opacidad y la improvisación.
Con información de fronteira 360

