El Pentágono confirmó este domingo el envío de 2.500 marines adicionales a Medio Oriente, en un nuevo refuerzo militar que eleva a más de 50.000 el total de soldados estadounidenses desplegados en la región desde el inicio de la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero de 2026.
Según información medios estadounidenses citando a funcionarios del gobierno, el secretario de Defensa Pete Hegseth aprobó una solicitud para el envío de un grupo anfibio y una unidad expedicionaria de la Infantería de Marina. La fuerza incluye hasta tres buques de guerra, entre ellos el buque de asalto anfibio USS Tripoli, que parte desde su base en Japón hacia las aguas del Golfo Pérsico y el Mar Arábigo.
El nuevo despliegue se produce en un contexto de escalada sin precedentes en el conflicto. Los ataques iraníes en el Estrecho de Ormuz y sus alrededores han asfixiado el tráfico marítimo de petróleo, sacudiendo los mercados energéticos mundiales y generando una crisis de abastecimiento que afecta a múltiples países dependientes del crudo del Golfo Pérsico.
Desde el inicio de la Operación Furia Épica, las fuerzas de Estados Unidos han llevado a cabo ataques contra aproximadamente 15.000 objetivos en territorio iraní durante los primeros 14 días del conflicto. Casi dos semanas de bombardeos han causado la muerte de unos 2.000 iraníes, según cifras difundidas por medios internacionales.
El presidente Donald Trump anunció esta semana en su plataforma Truth Social que el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) llevó a cabo "una de las operaciones de bombardeo más poderosas de la historia de Oriente Medio", confirmando la destrucción de la isla estratégica de Kharg, que concentraba gran parte de la infraestructura exportadora de petróleo iraní.
Por su parte, Hegseth lanzó duras advertencias hacia el régimen de Teherán: "Seguiremos presionando, seguiremos empujando, seguiremos avanzando. Sin cuartel, sin piedad para con nuestro enemigo", afirmó en rueda de prensa. El secretario de Defensa también cuestionó la capacidad de liderazgo del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, asegurando que está "herido y probablemente desfigurado" tras el ataque israelí que mató a su padre, Ali Khamenei, en los primeros días de la guerra.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán prometió "perseguir y matar" al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, según declaraciones difundidas por medios oficiales del régimen persa. El conflicto no muestra señales de desaceleración y la comunidad internacional teme que la confrontación se extiende a otros países de la región.

