Moscú, 18 de diciembre - El presidente ruso Vladimir Putin mantiene una posición inflexible respecto a los objetivos rusos en Ucrania, rechazando categóricamente cualquier tregua navideña en medio de las negociaciones de paz en curso.
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Putin ha reiterado su compromiso con los objetivos de guerra de Rusia, indicando que el país continuará sus operaciones militares sin interrupciones, incluso durante las festividades navideñas. Esta posición marca un endurecimiento de la postura rusa en las negociaciones de paz, sugiriendo que Moscú no está dispuesta a hacer concesiones significativas.
Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, afirmó que Rusia rechaza una tregua navideña alegando que tal pausa serviría para "reforzar a la otra parte". Esta declaración subraya la desconfianza del Gobierno ruso hacia los esfuerzos diplomáticos y su determinación de mantener la ventaja militar.
La postura rusa se ha vuelto más agresiva en el contexto de las negociaciones en Berlín entre delegaciones ucranianas y estadounidenses. Putin ha señalado que el objetivo final de Rusia es lograr sus objetivos en Ucrania, incluyendo el control del Donbás, sin importar el costo o el tiempo que tome.
Peskov ha insistido en que la posición de Rusia es "coherente" y "bien conocida" tanto por Ucrania como por Estados Unidos. Rusia continuará sus operaciones militares como hasta ahora, sin someterse a lo que considera "decisiones inviables a corto plazo".
El rechazo de Putin a una tregua navideña contrasta marcadamente con los llamamientos de otros líderes internacionales, particularmente del Canciller alemán, quien había solicitado a Putin que decretara una tregua para aprovechar el tiempo de negociaciones.
Analistas internacionales ven el rechazo de Putin como una señal de que Rusia busca prolongar la guerra hasta lograr una posición de negociación más favorable. Las operaciones militares rusas continúan en el Donbás, donde el ejército ruso ha avanzado gradualmente a pesar de la resistencia ucraniana.
Esta postura agresiva de Putin plantea dudas sobre la viabilidad de cualquier acuerdo de paz en el corto plazo, sugiriendo que el conflicto podría prolongarse significativamente aún más en 2026 y más allá.

