Brasil da un paso más en su proceso de reescribir la historia política y judicial de la última década, marcada por la megaoperación contra la corrupción Lava Jato, sus efectos y los espectaculares vaivenes en torno al caso.
Un juez del Tribunal Supremo, Jose Antonio Dias Toffoli, afirma que en un fallo difundido este miércoles que el encarcelamiento de Luis Inácio Lula da Silva fue “fue un montaje fruto de un proyecto de poder de ciertos agentes públicos en su objetivo de conquistar el Estado por medios aparentemente legales”. Y califica aquella decisión, adoptada por la máxima corte a las puertas de las elecciones de 2018, como “uno de los mayores errores judiciales en la historia de Brasil”. Lula, que siempre se declaró víctima de una guerra judicial, estuvo año y medio en prisión antes de protagonizar una impresionante resurrección política. Disfruta de su tercer mandato como presidente y, con 77 años, no descarta presentarse a la reelección.
El magistrado también ordena la apertura de una investigación criminal contra los fiscales que encabezaron la investigación Lava Jato, una gigantesca trama de sobornos que llevó a la cárcel a políticos y empresarios de primera línea, hombres considerados intocables hasta entonces. Y las principales empresas constructoras brasileñas quedaron arruinadas. Las acusaciones contra Lula y buena parte del resto de los condenados han sido paulatinamente anuladas por los jueces en los últimos años.

