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30-07-2026

Las diferencias entre el cristinismo y el kicillofismo son cada vez más profundas. Tensión en aumento por un posible desdoblamiento.

 

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El último intento de lograr una mesa política de unidad fue en Moreno. Ocurrió el 9 de diciembre del año pasado, cuando la relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof ya estaba rota. El encuentro no tuvo un buen resultado. Hubo miradas encontradas en los dos espacios políticos que están detrás de ellos. Un mismo hecho, dos posturas diferentes.

Para el cristinismo fue un momento que sirvió para discutir cómo posicionarse frente a la gestión de Javier Milei. Para el kicillofismo fue una encerrona que La Cámpora le hizo al Gobernador, para que quede en un lugar incómodo y escuche a CFK bajarle línea sobre lo que tenía que hacer en Buenos Aires.

En ese encuentro la ex mandataria dijo que la elección bonaerense no debe desdoblarse. Que tiene que estar alineada con la nacional para poder discutir la gestión y el posicionamiento político del Presidente. Si el Congreso elimina las PASO, Kicillof tiene pensado hacer lo contrario a lo que le planteó su madre política. Buscará desdoblarla y someter a votación su gobierno en la provincia.

Si eso ocurre, en ambos sectores del peronismo antipan una guerra de reproches y acusaciones. La caída a un pozo oscuro donde no habrá límites para despojarse del dolor de la tración o de las heridas de una batalla por el poder que ya dejó varios heridos.

La mesa de Moreno fue el último intento de construir un espacio para discutir la estrategia política del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires. Un intento fallido que llegó después de una extensa reunión entre Kicillof y CFK que tampoco tuvo un final feliz. Fue una reunión donde solo las fotos mostraron la desunión del espacio político y sus principales actores.

Eduardo “Wado” de Pedro fue uno de los interlocutores que intentó acercar posiciones entre los dos bandos peronistas, pero no lo logró. Invitó a Kicillof, con quien lo une una relación personal, a su cumpleaños para que se encuentre con CFK.El Gobernador no fue. Luego volvió a insistirle para reunirse pero la respuesta siempre fue negativa.

En La Cámpora siempre entendieron el mensaje de Kicillof como el de alguien que está dispuesto a confrontar con la ex presidenta y cuestionar su liderazgo. No hizo falta que lo dijera en público, lo decodificaron a través de sus acciones y omisiones. Uno de los reclamos que le hacen es que no se haya sentado con los principales dirigentes K a blanquear su decisión de ir por otro camino.

Con el clima interno muy espeso y las divisiones cada vez más marcadas, en el cristinismo remarcan que la constitución de una mesa política permitiría acercar posiciones entre los sectores y definir una estrategia común. “Se necesita un lugar donde discutir cómo armar el proceso electoral bonaerense y limar las asperezas que tenemos”, reflexionó un funcionario camporista.

En el sector de CFK aseguran que después de la cumbre de Moreno hubo varios intentos de su parte para poder converger en una mesa de unidad y que todos fueron rechazados por el kicillofismo. Lo cierto es que en La Plata no hay un interés manifiesto de edificar ese punto de encuentro porque consideran que en el último tiempo el camporismo solo se ha dedicado a limar la imagen de Kicillof y poner trabas en su gestión.

“Todo sería más fácil si lo apoyaran públicamente a Axel y no se la pasaran raspándolo”, se quejó uno de los principales ministros del gabinete bonaerense. El hartazgo con La Cámpora es muy grande y el enojo está enquistado en las bases de la gobernación. Tal vez por eso creen que las posibilidades de gestionar un acuerdo de partes es cada vez más difícil.

El objetivo de fondo que hay en el kicillofismo es que el Gobernador absorba todo el protagonismo del proceso electoral bonaerense y que se desmarque de la sombra de CFK, siempre influyente en las votaciones del conubarno y las decisiones estratégicas de los intendentes de la primera y tercera sección electoral de la provincia.

“No cumplen ningún acuerdo y son un sector más que se la pasa hostigando y complicando las cosas. Más allá de eso, todos los sectores del peronismo bonaerense tienen que ponerse a disposición del Gobernador”, se quejó un influyente funcionario del gobierno de Kicillof. Los mensajes son todos dirigidos a la agrupación que lidera Máximo Kirchner.

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