El reconocido especialista argentino Martín Lomardero profundiza en el vínculo entre las enfermedades cardíacas y los diferentes problemas cotidianos. Cómo proteger el bienestar cardiovascular.
Todo empieza con una pregunta: ¿por qué ciertas personas, aparentemente sanas, pueden verse afectadas por problemas cardíacos? El estrés y los excesos cotidianos son algunas de las respuestas. Y es en este escenario que el corazón, uno de los órganos más nobles y misteriosos de nuestro cuerpo, cobra protagonismo.
Es conocido que el cerebro maneja emociones y pasiones; sin embargo, el corazón tiene un rol clave: es el resonador de todos los sentimientos. Es decir, tiene una capacidad única para captar las distintas emociones y se activa con los impactos, tanto positivos como negativos. Desde la alegría a la tristeza, cerebro y corazón no funcionan aislados. Pero volvamos a los problemas cardíacos.
“Una emoción negativa no resuelta podría ser el componente para que se desencadene un evento cardiovascular”, dijo el cardiólogo Martín Lomardero (MN 79.096) en diálogo con Infobae. “El corazón está íntimamente ligado al cerebro y a una conciencia única”, señaló y agregó: “El corazón es el órgano que más información le da al cerebro y esta información, en algunas ocasiones, se da en un instante previo a que el cerebro la decodifique. Entonces, existiría evidencia que el corazón parece recibir información intuitiva antes que el cerebro”.

