El damnificado por el delito de phishing es el gerente de una pequeña y mediana empresa del partido bonaerense de Lanús. El fallo sentó el precedente de considerar como “consumidor” a una “persona jurídica”.
Un empresario de Lanús, que fue estafado por ciberdelincuentes en casi $9 millones a través de su homebanking, logró un fallo favorable sin precedentes: el banco que permitió que esto ocurriera deberá devolverle $12 millones más intereses.
El delito de phishing, que fue cometido el 31 de marzo de 2023, tuvo como blanco al socio gerente de la pyme Quateck S.R.L. Ese día, al hombre le sustrajeron $ 8.737.109 de su cuenta corriente de un banco privado. Luego comprobó que ese dinero había ido a parar a cuentas de desconocidos a través de varias transferencias bancarias.
En un fallo meduloso, la jueza María Cecilia Tanco determinó que el hombre fue víctima de una estafa mediante la intromisión de un “malware” en la computadora en la que estaban almacenadas las claves de acceso. El fallo tiene la singularidad de que, si bien la ley de Defensa del Consumidor contempla la protección de persona físicas y jurídicas, los bancos se oponían a que estas últimas fueran consideradas consumidores.
Además, la magistrada concluyó que la debilidad de los sistemas de seguridad del banco en materia operaciones electrónicas de personas jurídicas -en los que no existe validación biométrica y no cumplen con los estándares de seguridad necesarios- permitió que se hicieran las transferencias a siete cuentas de destino diferentes en cuestión de minutos para dejar la cuenta con saldo “cero” en apenas segundos.
Al ser consultado, Marcelo Szelagowski, abogado de la Pyme, dijo que la magistrada “es un ejemplo de aggiornamiento en materia derecho del consumidor” ya que “no sólo protegió a las pequeñas empresas y personas jurídicas aplicando sin titubeos la Ley de Defensa del Consumidor, sino que subrayó la falta de seguridad de la que adolecen las operaciones electrónicas”.
Szelagowski dijo que “es inaceptable que el sistema de seguridad del banco no haya interceptado un simple malware”. En este caso, “le permitió el acceso a todos los fondos de mi cliente sin generar sospechas ante la entidad bancaria y transferir millones a cuentas destino con los que el cliente nunca había operado”.

