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05-08-2026

Los sectores que empujan la actividad —agro, energía y minería— generan poco empleo y casi no traccionan el mercado interno. La industria y el comercio siguen en baja y los analistas no ven un rebote cercano.

Los números de la actividad y los del consumo dejaron de moverse en la misma dirección. Mientras una parte del aparato productivo muestra resultados positivos, el mercado interno sigue sin reaccionar y los hogares perciben una capacidad de compra cada vez más ajustada. Es una divergencia que rompe con la dinámica de las últimas décadas y que, según los especialistas consultados, no tiene perspectivas de revertirse en el corto plazo.

La economía se expandió 4,4% en 2025 y se proyecta un crecimiento cercano al 3% para este año y el próximo. Sin embargo, un informe de la consultora Moiguer advierte que el avance productivo convive con un poder adquisitivo rezagado. Los datos de Scentia lo confirman: el consumo masivo cayó 2,7% interanual en junio y 2,4% frente a mayo, con una baja acumulada del 2,9% en lo que va del año.

Federico Kisza, economista de Analytica, explicó que “el desacople con el Estimador Mensual de Actividad Económica se explica porque el crecimiento es impulsado principalmente por sectores que tienen bajo impacto a nivel agregado sobre el empleo y el consumo masivo”, en referencia al agro, la energía y la minería.

Los números respaldan ese diagnóstico. Según Isaac Rudnik, director del Isepci, en mayo la agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 4,6% interanual y aportó 0,64 puntos porcentuales al índice general, mientras que la explotación de minas y canteras subió 15,7% y sumó 0,60 puntos. Entre ambos rubros aportaron 1,2 puntos: sin ellos, el resultado del mes habría sido negativo. En el extremo opuesto, la industria manufacturera retrocedió 5,6% interanual y el comercio mayorista y minorista, 4,3%.

“Los sectores que generan mayor cantidad de puestos de trabajo muestran variaciones negativas. Es por esto que el consumo interno sigue deteriorándose, sin perspectivas de rebote mientras se mantenga la continuidad del actual modelo”, remarcó Rudnik.

Kisza agregó que el crédito al consumo difícilmente vuelva pronto a los niveles del período 2024-2025 por la elevada morosidad, y que una recuperación salarial dependerá de que continúe la desinflación y se frene el reemplazo de empleo registrado por modalidades más precarias. Desde CP Consultora, Pablo Moldovan proyectó “un período de estancamiento en los próximos meses”: si la desinflación se detiene o los precios se aceleran, el poder de compra se deteriora y termina golpeando la demanda.

El informe de Moiguer suma otra dimensión: el consumo ya no se comporta igual en todo el país. En Neuquén, el 74% de los encuestados dijo haber hecho gastos suntuarios, diez puntos por encima de la media nacional. En Salta, el 47% planea comprar bienes durables, diecisiete puntos arriba del resto. En el Gran Buenos Aires, en cambio, apenas el 23% afirmó tener poder de compra, diez puntos por debajo del promedio.

Del lado de las empresas, una de las líderes del rubro alimentos reconoce que más del 60% de su facturación proviene de ventas con promociones y que en varios casos aplica aumentos por debajo de la inflación, lo que erosiona sus márgenes. El mayor dinamismo se concentra en los productos premium, accesibles a un segmento reducido. De cara a los próximos meses no prevén un repunte de la demanda y ponen el foco en las exportaciones.

Fuente: Infobae

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