Conmocionada para la gravedad de la acusación, la dirigencia de Unión por la Patria (UP) tomó distancia del ex presidente. El futuro en el PJ y el impacto en la imagen de la fuerza política.
“Es el final más patético de un presidente en la historia argentina”. La definición contundente y severa sirve para medir la temperatura del peronismo en estas horas de conmoción por la denuncia de Fabiola Yañez a Alberto Fernández por violencia de género. Las doce palabras salieron de la boca de un histórico dirigente del peronismo, que solía frecuentar el despacho del Jefe de Estado durante su estadía en la Casa Rosada.
Esa frase tajante no fue la única. Aturdido por el impacto de la noticia e inmerso en una charla múltiple en el WhatsApp, el dirigente de trayectoria siguió vomitando bronca: “Después de haber hecho alharaca con que era el presidente que había terminado con el patriarcado en Argentina y que sacó la ley del aborto, termina así. Y nos deja a todos mal parados. Esto nos golpea a todos”.
En el peronismo hay sorpresa e indignación, desilusión y fastidio. “Es su final”, sostuvo un ex funcionario del gobierno del Frente de Todos. “Algo cambió en las últimas horas con la declaración de Fabiola. No sé que pasó. Es tremendo”, aseguró otro ex funcionario de primera línea. El asombro atravesó a todos. Las dudas, también.
En el lado oscuro de la política hay quienes les parece raro el cambio de postura de la ex primera dama, quien dos días atrás había dejado saber que nunca había sufrido violencia física por parte de Fernández. Otros relacionan la causa de los seguros, en la que se conocieron chats vinculados a una supuesta agresión de Fernández a Yañez, a una factura judicial del pasado reciente. Hay diferentes versiones. Hay ruido. Mucho ruido.

