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30-07-2026

Cristina Kirchner abre otro frente contra Axel Kicillof y ambos se preparan para competir por su cuenta. Persisten sin éxito las gestiones por la unidad. La Libertad Avanza también atraviesa un proceso de crisis interna que escala a la cúspide de poder: Caputo vs Menem.

 

 

La provincia de Buenos Aires se asemeja a una ciénaga en la que tribus raleadas y desperdigadas deambulan con el único propósito de no hundirse. La lucha por imponerse lleva a que se devoren entre los propios, en el barro, sin otra razón que la de hacerse con el dominio de lo que queda.

Las feroces internas afectan a todos los espacios, desde el peronismo hasta los libertarios y el PRO, amplificando la posibilidad de fragmentación en el principal bastión electoral del país, donde se asentó la hegemonía del kirchnerismo en las últimas dos décadas y ese sistema es el que se pone a prueba.

 

Una nueva jugada de La Cámpora jaquea económicamente a la gobernación. La mayoría del oficialismo, con apoyo de otros bloques, se dispone a dar luz verde a un proyecto de ley para condonar deudas de los municipios, una medida que va en detrimento de las cuentas públicas y contra el deseo de Axel Kicillof.

Los antecedentes nutren la posición de los que plantean que el cristinismo entró en una fase “extorsiva”. Primero, trabó el Presupuesto 2025. Segundo, se negó a concederle la autorización para endeudarse. Y tercero, se propone compensar a los intendentes en un cuadro de escasez de recursos.

 

La génesis del conflicto de poder se remonta al 11 de diciembre de 2023. Cuando asumió su segundo mandato, el discípulo más preciado de Cristina Kirchner, un potencial sucesor, sintió que debía cambiar la ecuación de mando que regía en la provincia, después de consolidarse como uno de los pocos sobrevivientes de la debacle de Unión por la Patria. Hasta ese entonces, él había sido el jefe de la gestión (con condicionamientos), y Máximo Kirchner, el jefe político de la provincia. Kicillof se propuso concentrar ambas esferas, lo que devino en un espiral de conflicto incontrolable.

La rivalidad entre el hijo biológico y el hijo político de la ex presidenta viene de lejos, pero a partir de ese momento se precipitó la dinámica que podría terminar en una ruptura del espacio.

 

Nos quieren arrastrar a una crisis”, sostienen desde la gobernación. La pulseada adquirió ribetes dramáticos y da cuenta de una potencia cada vez más acotada del peronismo, con una perspectiva muy local, lejos de la fuerza mayoritaria a nivel país que supo ser.

Este miércoles la Cámara de Diputados bonaerense convocó a una sesión para debatir una iniciativa que perdona las deudas que adquirieron los municipios durante la pandemia a partir de dinero proveniente del “fondo especial de emergencia sanitaria para la contención fiscal municipal” y el “fondo especial de asignaciones extraordinarias salariales”.

La suma total da $7.946 millones entre los 135 distritos. El artículo 8 va más allá, y, además de la condonación, conmina a reintegrar los descuentos realizados en concepto de esa deuda en un plazo no mayor a 90 días desde la sanción de la norma.

La provincia venía prorrogando estos compromisos pero desde enero, ante la falta de Presupuesto, empezó a descontar parte de los giros de coparticipación. Eso es lo que deberían devolver. La situación es delicada para Kicillof porque se da en simultáneo con una baja de la recaudación, de la actividad y un recorte de los fondos que vienen de Nación.

Hay un respaldo ecuménico al proyecto: el cristinismo, el radicalismo, el PRO, la Coalición Cívica, la izquierda y hasta los libertarios votarían a favor. “No lo puedo garantizar pero es altamente probable que salga”, anticipa un diputado de la oposición que motoriza la propuesta.

En el plano político, Cristina no le perdona a Kicillof no haberla apoyado cuando se proclamó candidata a presidenta del PJ. La segunda gran disputa fue por el desdoblamiento de la elección provincial de la nacional, una idea que CFK rechazaba. El gobernador se trazó para este año resistir a los embates del kirchnerismo sin ceder, como un mensaje hacia el peronismo. Es una especie de “estación intermedia”, no un fin en sí mismo.

 

Hasta ahora, ese objetivo se está cumpliendo y la pregunta es a qué costo. El peronismo es consciente de que si no arriba a un entendimiento le allana el camino a La Libertad Avanza pero no encuentran la manera de hacer viable un pacto.

Las únicas gestiones para poner paños fríos vienen del grupo de intendentes, desde Mariano Cascallares, de Almirante Brown, más cercano al gobernador; hasta Federico Otermin, de Lomas de Zamora, próximo a La Cámpora. Y, en el medio, Gabriel Katopodis, que es ministro de Obras Públicas y jefe político de San Martín.

Sergio Massa es de los más interesados en mantener la unidad en la provincia, posibilidad que le da más chance en caso de que encabece la lista de diputados nacionales en octubre.

La ex presidenta prometió ser candidata por la tercera sección electoral. El 1 de mayo Máximo Kirchner se mostró en una caminata con Mayra Mendoza en Villa Itatí. Una de las fotos que enviaron a los medios exhibía de fondo un pasacalles con la leyenda “Cristina 2025”.

En conversaciones informales, desde el camporismo empezaron a hablar de la intención de recuperar las colectoras, un invento muy usado por Néstor Kirchner hasta su eliminación en la reforma política de 2009. Eso, sugieren, podría reimplantarlo Kicillof vía decreto. Entonces, plantean acordar unidad para las nóminas seccionales, y colectoras en el territorio para concejales. Eso, de plano, no es ningún negocio para los intendentes.

Lo asombroso de esta novela peronista es que cada “solución” que arrima alguna de las partes complejiza la alternativa de un acuerdo para el 7 de septiembre, fecha de las elecciones provinciales.

La gran especulación dentro del kirchnerismo es si La Matanza se mantendrá incólume detrás de Kicillof de concretarse la candidatura de Cristina por la tercera, la sección electoral más poderosa, en una hipótesis de ruptura. Fernando Espinoza hará todos los esfuerzos por una alianza (CFK gana en su distrito), aún sabiendo del desprecio que hace años le tienen Máximo, Facundo Tignanelli y el resto de la mesa chica de La Cámpora.

Si Espinoza se pasa de bando, eso repercutirá en su socia, Verónica Magario. La vicegobernadora, en ese escenario, quedaría enfrentada al gobernador. Otra daga en un binomio de poder.

Por si acaso, en la sede de la gobernación tienen listo el sello electoral para competir por separado ya que el presidente del PJ bonaerense sigue siendo Máximo Kirchner. El Movimiento Derecho al Futuro prepara para el 24 de mayo un acto en un camping de UPCN, en La Plata. Allí Kicillof lanzará un “frente anti Milei”. Habrá carpas donde funcionen comisiones de debate (un revival del peronismo nostálgico) y un cierre con el gobernador como único orador, rodeado de unos 200 dirigentes, según los organizadores.

A los libertarios no les va mucho mejor en territorio bonaerense, donde experimentan cortocircuitos internos y un armado territorial precario. El congreso partidario que se suspendió por la muerte del Papa Francisco, al que iba a asistir el Presidente, se pospuso hasta después de las elecciones porteñas del 18 de mayo.

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