𝗔𝗹𝘃𝗲𝗮𝗿 𝗵𝗮𝗯𝗹ó. 𝗬 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝗹𝗼 𝗵𝗶𝘇𝗼 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗻𝗱𝗼. Una multitud de vecinos de 𝗔𝗹𝘃𝗲𝗮𝗿 𝘆 𝗹𝗼𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝘃𝗲𝗰𝗶𝗻𝗮𝘀 participó este lunes de una multitudinaria marcha pacífica para acompañar a la familia de Cecilia y reclamar 𝗝𝗨𝗦𝗧𝗜𝗖𝗜𝗔.
La dimensión de la convocatoria fue contundente: 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗹𝘂𝗺𝗻𝗮 𝗹𝗹𝗲𝗴ó 𝗮 𝗲𝘅𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿𝘀𝗲 𝗽𝗼𝗿 𝗺á𝘀 𝗱𝗲 300 𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼𝘀, reuniendo a personas de todas las edades y de distintos sectores de la comunidad.

No hubo violencia. No hubo disturbios. Hubo 𝘃𝗲𝗹𝗮𝘀, 𝗮𝗻𝘁𝗼𝗿𝗰𝗵𝗮𝘀, 𝗰𝗮𝗿𝘁𝗲𝗹𝗲𝘀 𝘆 𝗽𝗮𝗻𝗰𝗮𝗿𝘁𝗮𝘀.
Hubo silencio, emoción y también momentos en los que los aplausos rompieron la noche al grito de una sola palabra:
¡𝗝𝗨𝗦𝗧𝗜𝗖𝗜𝗔!
La convocatoria atravesó diferencias políticas, sociales y generacionales.
𝗖𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗿𝗼𝗻 𝘃𝗲𝗰𝗶𝗻𝗼𝘀, 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝘀, 𝗷ó𝘃𝗲𝗻𝗲𝘀, 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼𝘀 𝘆 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼𝘀 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿𝗲𝘀; 𝗱𝗼𝗰𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀, 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝗼𝗿𝗲𝘀, 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮ñ𝗲𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗖𝗲𝗰𝗶𝗹𝗶𝗮, 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀, 𝗿𝗲𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗱𝗶𝘀𝘁𝗶𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀, 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗹𝗼𝗰𝗮𝗹𝗲𝘀 𝘆 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝘃𝗶𝗻𝗰𝘂𝗹𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗮 𝗱𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 á𝗺𝗯𝗶𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱. 𝗧𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗲𝘀𝘁𝘂𝘃𝗶𝗲𝗿𝗼𝗻 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗮𝗹𝗴𝘂𝗻𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝘁𝘂𝘃𝗶𝗲𝗿𝗼𝗻 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱.
Pero allí no importaron cargos, funciones ni procedencias.

𝗟𝗮 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗵𝗮 𝗻𝗼 𝘁𝘂𝘃𝗼 𝗰𝗼𝗹𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗹í𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀. 𝗧𝘂𝘃𝗼 𝘂𝗻 𝗿𝗲𝗰𝗹𝗮𝗺𝗼.
En el centro de ese acompañamiento estuvieron 𝗖𝗼𝗿𝗶𝗻𝘁𝗶𝗮 𝘆 𝗥𝗮ú𝗹, 𝗺𝗮𝗺á 𝘆 𝗽𝗮𝗽á 𝗱𝗲 𝗖𝗲𝗰𝗶𝗹𝗶𝗮, rodeados por una comunidad que decidió que su reclamo no debía quedar solamente sobre los hombros de una familia.
Pero hubo algo más.
Entre quienes marcharon también estuvieron presentes 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝘀 𝗮𝘁𝗿𝗮𝘃𝗲𝘀𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗼𝘁𝗿𝗮𝘀 𝘀𝗶𝘁𝘂𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗼𝗹𝗼𝗿𝗼𝘀𝗮𝘀 𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻ú𝗮𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗿𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗝𝘂𝘀𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮.
Familias con historias diferentes, con heridas diferentes, pero que encontraron en esta marcha un reclamo que también sintieron propio.
No fueron a quitarle lugar al pedido de justicia por Cecilia. Fueron a acompañarlo.
Porque cuando una familia espera Justicia, el dolor puede ser individual. 𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝘃𝗮𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗶𝗴𝘂𝗲𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗿𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀, 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗰𝗹𝗮𝗺𝗼 𝗲𝗺𝗽𝗶𝗲𝘇𝗮 𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗿𝘀𝗲 𝗲𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱. Y eso fue lo que ocurrió esta noche en Alvear.
Más de 300 metros de personas caminando pacíficamente no son solamente una imagen impactante. 𝗦𝗼𝗻 𝘂𝗻 𝗺𝗲𝗻𝘀𝗮𝗷𝗲.
Un mensaje dirigido a quienes tienen la responsabilidad de investigar, esclarecer y administrar Justicia. La gente salió a la calle sin violencia, pero tampoco en silencio frente a lo que considera que debe ser esclarecido hasta el final.
Alvear encendió velas y antorchas.
Levantó pancartas. Aplaudió. Caminó. Y cuando cientos de voces diferentes terminan pronunciando la misma palabra, corresponde escuchar lo que están diciendo: 𝗝𝗨𝗦𝗧𝗜𝗖𝗜𝗔.
Porque esta noche no caminó solamente una familia. 𝗖𝗮𝗺𝗶𝗻ó 𝘂𝗻 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼.
Fuente: 𝗔𝗡𝗟𝗬 𝗥𝗲𝗱 𝗱𝗲 𝗖𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶ó𝗻

