El ejército iraní atacó este jueves instalaciones militares estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, en una escalada que amplía el frente de hostilidades en el Golfo Pérsico. La ofensiva se produjo pese a las amenazas del presidente Donald Trump de responder con nuevos ataques.
Teherán ya había reconocido un golpe contra Kuwait, pero la confirmación del ataque a la base aérea de Al Minhad, en Emiratos Árabes Unidos, marcó una expansión de la ofensiva. Según un comunicado difundido por la televisión estatal, misiles y drones alcanzaron sistemas de radar estadounidenses en esa instalación. En Kuwait, las fuerzas iraníes afirmaron haber apuntado contra la base aérea de Ahmad al Jaber, con blancos en sistemas de comunicación satelital y hangares.
El Ministerio de Relaciones Exteriores kuwaití calificó los ataques como "una amenaza directa a su seguridad y estabilidad" y "una grave violación del derecho internacional". La respuesta iraní del jueves abarcó, además, a Jordania, Bahréin e Irak, particularmente la región autónoma del Kurdistán, con lo que Teherán abrió fuego contra la presencia militar norteamericana en cinco países.
La última ronda de combates comenzó el domingo, cuando Estados Unidos atacó objetivos en Irán con el argumento de impedir la colocación de minas marítimas en el Estrecho de Ormuz. Washington reconoció al menos 19 muertos iraníes en esos bombardeos. Ese mismo día, Irán golpeó bases estadounidenses en Jordania y Emiratos, y la escalada se extendió luego a Kuwait.
Desde el estallido del conflicto, Irán mantiene un bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz, por donde circulaba históricamente la quinta parte del suministro mundial de petróleo, mientras Estados Unidos respondió con un contrabloqueo de los puertos iraníes. En ese contexto, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, advirtió que su país está preparado para responder "con gran fuerza" si es atacado durante las próximas festividades judías.
Fuente: Infobae

