Unas 1.800 personas participaron el fin de semana del traslado del torreón del castillo de Hirosaki, en el norte de Japón: una estructura de 360 toneladas que fue desplazada con cuerdas mediante una técnica ancestral, como parte de una restauración destinada a reparar daños provocados por un terremoto.
Al grito de "so-re, so-re", una expresión japonesa de aliento colectivo, equipos rotativos de 80 personas se turnaron para tirar de cuerdas de 30 metros y mover el edificio sobre rieles en la prefectura de Aomori. El sábado avanzaron 1,13 metros y el domingo, otros 1,09 metros.
El objetivo de la operación es devolver el torreón a su posición original, de donde había sido apartado para poder reparar un muro dañado por un sismo ocurrido hace una década.
La iniciativa combinó patrimonio histórico, ingeniería tradicional y participación comunitaria, y se transformó en un acontecimiento que reunió a voluntarios de distintas edades.
Fuente: Infobae

