Rusia amenazó con atacar fábricas británicas como respuesta al respaldo del Reino Unido a Ucrania, luego de que trascendiera la autorización para compartir información técnica sobre el misil Scalp con el objetivo de que pueda fabricarse en territorio ucraniano.
El detonante fue la cesión de datos técnicos sobre componentes británicos del misil a la empresa europea de defensa MBDA, una decisión que permitiría producir localmente ese proyectil de largo alcance desarrollado con tecnología británica y francesa. En ese marco, el presidente ruso Vladimir Putin advirtió que se había abierto una "caja de Pandora".
Desde Moscú sostuvieron que Londres pasó a estar "mucho más implicado" en el conflicto y deslizaron la posibilidad de una reacción de carácter "semimilitar". "Londres participa de esta guerra", señalaron voceros rusos.
La advertencia se conoció tras una visita a Kiev de una delegación británica y reavivó la tensión entre Rusia y el Reino Unido en torno al suministro de armamento y tecnología militar a Ucrania.
Fuente: Infobae

