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23-02-2024

Entre 1819 y 1820, un campesino encontró y desenterró en una isla griega llamada Milo, la estatua de una mujer que no tenía brazos. Así salió al mundo la Venus de Milo, una de las obras más bellas que se conservan desde la antigüedad. Cien años después de ese descubrimiento, Corrientes iba a emplazar un templete con el busto de la misma diosa para que los vecinos pudieran contemplarla mirando al Paraná. Fue uno de los lugares más atractivos de la ciudad y aunque el monumento fue demolido por una orden oficial, las fotos de esa época muestran el esplendor de esta deidad que pasó por la «Tierra sin Mal».

MISTERIOS. Con el paso de los años se perdió el nombre de autor de la bella escultura, así como también se desvaneció el dato de qué hicieron con la figura cuando se la llevaron.

Los registros coinciden en que el busto de la réplica de la Venus de Milo junto con su templete estuvieron emplazados en la punta Arazá, en el mismo lugar en el que hoy está el monumento a Las Cautivas en el parque Mitre. Esto habría sido entre 1918 y 1937 o 1938, y se desconoce el origen de la escultura. El nombre del autor se perdió en el tiempo.

Pero las fotografías sí se conservaron y son varias las personas que decidieron compartirlas en grupos de Facebook como Corrientes del Ayer o Fotos Antiguas de Corrientes Capital. Gracias eso y el trabajo de edición y recuperación que hacen otros, es posible tener aunque sea en imágenes el recuerdo de lo que fue la imponente escultura que, según se dice, estaba rodeada por un rosedal.

 

 

El esplendor de la diosa romana en la ciudad duró poco y algunos testimonios dicen que el atractivo que despertaba en los vecinos y visitantes, causó la reprobación de algunas personas muy allegadas a la Iglesia. Es que al tratarse de la deidad del amor y la belleza, las parejas de enamorados convirtieron el templete en un lugar casi de devoción.

Se cree que este fue el principal motivo que derivó años después en la directiva de demoler el espacio para emplazar allí el nuevo monumento que recordaba a Mitre y a las heroínas correntinas secuestradas en el Paraguay.

Las parejas fueron las que más se acercaban al lugar para sellar sus compromisos, haciéndolo duradero ante la guardiana del amor y la belleza.


IMPONENTE. Rodeada por un rosedal la postal se completaba con la vista del río, que en esa punta natural permitía ver el resto de la costa de la gran ciudad.
Tras la demolición del pequeño templo, el busto fue llevado, como muestra esta foto, debajo del gomero por varios años hasta que se perdió.
Del busto hay registros de que lo cambiaron de ubicación y lo llevaron debajo del histórico gomero que está en el mismo parque. Allí permaneció varios años más hasta que luego un día lo sacaron y nadie más supo qué fue de él.

Las versiones apuntan a que alguna familia adinerada se quedó con la obra. Y así, de ser venerada por los vecinos, la antigua diosa romana pasó estar escondida en alguna propiedad.


Fuente: El Litoral

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