En la madrugada del 8 de marzo de 2026, fuerzas aéreas de Estados Unidos e Israel ejecutaron ataques coordinados contra depósitos de combustible ubicados en Tehrán y en la ciudad de Karaj, en el noroeste de la capital iraní. Las imágenes difundidas en redes sociales mostraron enormes columnas de humo y llamas que iluminaron el cielo nocturno de la capital, con testigos que describieron la escena como si "la noche se convirtiera en día".
La destrucción de estas infraestructuras energéticas clave tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales. El precio del barril de petróleo superó los 100 dólares por primera vez en cuatro años, generando alarma entre los países importadores y amenazando con una nueva crisis energética global. Expertos advierten que la interrupción de los flujos de energía desde la región del Golfo Pérsico podría tener consecuencias económicas a nivel mundial durante semanas.
Este fue el noveno día consecutivo de ataques en el marco del conflicto entre la alianza EE.UU.-Israel e Irán, que también ha afectado a países vecinos como Líbano. Las Naciones Unidas calificaron la situación como "un momento de grave peligro" para la estabilidad regional e internacional.

