La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, ingresa en su fase más peligrosa. Según informes publicados por The Washington Post, The Wall Street Journal y Axios en las últimas 48 horas, la administración del presidente Donald Trump evalúa seriamente el despliegue de fuerzas terrestres en territorio iraní, y el Pentágono ya se prepara para lo que podría convertirse en semanas de operaciones en suelo de la República Islámica.
De acuerdo con el diario estadounidense, las incursiones contempladas no serían una "invasión a gran escala" sino operaciones específicas y puntuales. Sin embargo, el anuncio de que se estudió potencialmente la toma de la isla de Jarg —el principal centro de exportación de crudo iraní— y posibles incursiones en "zonas costeras cercanas al estrecho de Ormuz para destruir armas capaces de atacar buques comerciales y militares", elevó la tensión a niveles sin precedentes desde el inicio del conflicto.
El refuerzo de tropas ya está en marcha. El Wall Street Journal y Axios informaron el 29 de marzo que la administración Trump estudia desplegar 10.000 soldados de tierra adicionales en Oriente Medio, lo que elevaría la presencia terrestre estadounidense en la región a más de 17.000 efectivos. Los primeros soldados de refuerzo ya llegaron a la zona, según confirmó El País.
Irán respondió con dureza. El portavoz militar iraní advirtió que las fuerzas del país están "a la espera de que los soldados estadounidenses aterricen para bombardearlos" y que sobre ellos "lloverá fuego". Comandantes iraníes afirmaron que responderán con el despliegue de minas navales en el Golfo Pérsico si las islas petroleras son atacadas. Además, el general Zolfaqari declaró públicamente que "los comandantes y militares estadounidenses serán pasto de los tiburones del golfo Pérsico", en un discurso retransmitido por la televisión estatal iraní.
El escenario sobre el terreno ya es de alta intensidad. Israel intensificó sus operaciones aéreas en las últimas 24 horas: la Fuerza Aérea israelense llevó a cabo más de 140 ataques en Irán, apuntando a instalaciones de misiles balísticos, centros de mando móviles y fábricas de armas en Teherán. También intensificó sus operaciones en el sur del Líbano, donde un soldado israelí murió "en combate" —el quinto caído en ese frente desde el inicio de la guerra—, mientras el ejército afirmó haber atacado decenas de posiciones de Hezbolá, incluyendo depósitos de armas y lanzadores de cohetes.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní siguió lanzando misiles y drones contra sus vecinos del Golfo. Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin reportaron intercepciones durante toda la semana. Bahréin acumula un total de 174 misiles y 391 drones interceptados desde el inicio del conflicto. Irak, en particular la región del Kurdistán, registró sus 24 horas más violentas desde el 28 de febrero: entre drones y misiles, se contabilizaron 36 ataques en menos de un día, con Erbil recibiendo 27 impactos o intercepciones, Duhok 8 y un dron que explosó en Sulaimani.
La postura diplomática de Trump sigue siendo ambigua. Por un lado, el presidente insiste en que no habrá ningún acuerdo con Irán "excepto la rendición incondicional" y que las conversaciones que dice llevar adelante son "productivas", afirmación que Teherán desmiente categóricamente. Por otro, Trump planteó que el estrecho de Ormuz "podría reabrirse pronto" y propuso un "control conjunto" sobre el paso marítimo, lo que fue recíprocamente rechazado por Irán como una provocación.
Pakistán, Turquía, Arabia Saudí y Egipto mantienen abiertos canales diplomáticos y buscan articular una propuesta regional de alto el fuego. Turquía, que alberga bases de la OTAN pero mantiene relaciones con Teherán, es el actor más activo en esa dirección, y sus fuentes señalan que la reapertura de Ormuz debería ser el primer paso para cualquier negociación seria.
Para los analistas internacionales, el eventual despliegue terrestre de Estados Unidos en Irán representaría una transformación radical del conflicto: de una guerra aérea y naval a una confrontación terrestre contra una potencia con más de 80 millones de habitantes, un ejército numeroso y la capacidad demostrada de llevar el combate a múltiples frentes simultáneos. La comunidad internacional observa con creciente alarma cómo el conflicto que comenzó el 28 de febrero avanza día a día hacia su fase más peligrosa.
Fuentes: The Washington Post, Wall Street Journal, Axios, El País, CNN Español, La Gaceta, Infobae, World Socialist Web Site.

