La guerra que estalló el 28 de febrero de 2026 con los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán registró un giro significativo en las últimas horas: la milicia hutí de Yemen, respaldada por Teherán, anunció su incorporación activa al conflicto lanzando misiles balísticos y drones contra Israel, abriendo un nuevo frente en un teatro de operaciones que ya abarca el Golfo Pérsico, el Mar Rojo, el Líbano y ahora también el territorio israelí desde el sur de la península arábiga.
El portavoz militar de los hutíes, general de brigada Yahya Saree, reivindicó el operativo en un comunicado difundido a través de la televisora satelital Al-Masirah el sábado 28 de marzo, afirmando que el movimiento había lanzado su "primera operación" con misiles balísticos contra "objetivos militares sensibles" en el sur de Israel. Horas después, Saree confirmó un segundo ataque empleando "misiles de crucero y drones" dirigidos contra "varios objetivos vitales y militares" en territorio israelí.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron a través de su canal de Telegram que sus sistemas de defensa aérea estaban "listos para interceptar la amenaza" y confirmaron posteriormente que los proyectiles fueron neutralizados antes de ingresar al espacio aéreo israelí, sin víctimas ni daños reportados.
La entrada de los hutíes en el conflicto no fue una sorpresa para los analistas. Durante la guerra en Gaza, entre 2023 y 2025, este grupo ya había lanzado centenares de drones y misiles contra buques en el Mar Rojo y el Golfo de Adén, provocando desvíos masivos del comercio internacional. Ahora, sus posiciones reforzadas a lo largo de la costa del Mar Rojo y la frontera saudí —con baterías de misiles antibuque, equipos de sabotaje naval, infraestructura de lanchas explosivas, minas marinas y bases de lanzamiento de drones marítimos— convierten a Yemen en una pieza clave del llamado "eje de la resistencia" liderado por Teherán.
Según expertos consultados por The Economist, los hutíes han desplazado "baterías de misiles antibuque, equipos de sabotaje naval y bases de lanzamiento de drones marítimos capaces de amenazar el tráfico del Mar Rojo". Esta capacidad instalada transforma al estrecho de Bab el-Mandeb —puerta de entrada al Canal de Suez desde el sur— en un nuevo punto de tensión que se suma al ya bloqueado estrecho de Ormuz.
El contexto regional en el que se produce este nuevo ataque es de máxima tensión. En las últimas 48 horas, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber atacado un buque de apoyo militar estadounidense cerca del puerto de Salalah, en Omán. Emiratos Árabes Unidos informó haber interceptado seis misiles balísticos y nueve drones de origen iraní. Bahréin acumuló, desde el inicio de la guerra, 174 misiles y 391 drones interceptados. Arabia Saudí, Kuwait y otros países del Golfo activaron de manera continua sus sistemas de defensa aérea.
Israel, por su parte, intensificó sus ataques sobre Irán y el Líbano. El 29 de marzo, la Fuerza Aérea israelí confirmó haber llevado a cabo más de 140 ataques dirigidos a instalaciones de almacenamiento y lanzamiento de misiles balísticos iraníes, así como infraestructuras de defensa aérea. En Teherán, un bombardeo israelí destruyó las oficinas de la cadena de televisión catarí Al Araby. Israel también afirmó haber atacado centros de mando móviles y fábricas de armas en la capital iraní.
Mientras tanto, Pakistán convocó una reunión diplomática que reunió a Turquía, Arabia Saudí y Egipto para explorar vías de salida al conflicto. Según fuentes turcas, el Gobierno de Ankara trabaja en una propuesta para reabrir el estrecho de Ormuz como medida de confianza previa a un posible alto el fuego. Sin embargo, Irán desmentió cualquier negociación de paz y acusó a Donald Trump de difundir "noticias falsas" para estabilizar los mercados financieros.
El impacto del nuevo frente abierto por los hutíes sobre el comercio marítimo global es objeto de máxima preocupación. Si el estrecho de Bab el-Mandeb —ya perturbado en conflictos anteriores— queda efectivamente cerrado, las exportaciones del Golfo perderían también la alternativa marítima que Arabia Saudí había estado utilizando a través del puerto de Yanbu para eludir el bloqueo de Ormuz.
Fuentes: BBC Mundo, El Molar (Emol Chile), El Día, El País, Infobae, Euronews en Español.

