De aquel alumno exigente a la dureza del desarraigo con 14 años. Correr y ganar fracturado. Anécdotas imperdibles que sirven para conocer al piloto de Alpine. El teléfono no para de sonar y cada vez son más los sponsors que suma Franco Colapinto, que a su profesión de piloto le sumó sus dotes actorales en publicidades que causaron furor.
Hoy hay glamour, una mudanza a Mónaco, un contrato a cinco años con el equipo Alpine y un futuro de al menos 15 años en la Fórmula 1. Pero para llegar a este presente de ensueño, hubo mucho sacrificio del corredor bonaerense de 21 años. Nada fue fácil para él, su familia, sus managers y quienes siempre estuvieron a su lado.
Se puede tener talento, pero sin la convicción que ratifique la perseverancia de animarse al desarraigo a los 14 años para irse a vivir a Europa a una fábrica de karting, es imposible. A este medio le confesó que “llegó a llorar” en esos primeros tiempos de desarraigo ya que Lo más complicado “fue que instalé con 14 años a un país que no conocía, gente que no conocía, estaba solo y con un idioma del que no tenía idea de cómo se hablaba, viviendo con gente adulta en una fábrica, tratando de aprender el italiano, que no es un idioma tan complicado, pero era muy chico. Ese año fue el que más aprendí y del que más cosas pasé. Sirvió para hacerme más duro, aprender y ser la persona que soy hoy. Me sirvió para hacerme más duro”.
Y sí, Aníbal lo bancó con la vida, al punto de vender una casa para costear la temporada 2019 de la Fórmula 4. Franco correspondió semejante esfuerzo y fue campeón, con sus actuales representantes, María Catarineu y Jamie Campbell-Walter. Ella, también en una nota con Infobae, recordó que “vi a ese niño humilde con una libreta que lo apuntaba todo y en carrera los destrozó a todos. Su actitud, el trabajo, el resultado... Fueron un antes y un después. Ahí a Jamie le dije ‘a este niño lo vas a ayudar‘. Él me dijo ‘genial, pero tú dejas tu trabajo y me ayudas con esto’. Dejé Drivex y la historia ya la conocen todos”.
Pero hasta bajo la “guarda” de María y Jamie, Franco mantuvo su austeridad. Nació la historia del arroz y así lo recordó su madre en otra entrevista con Infobae: “Un día me llama Franco y me dice ‘Ma, no sé cómo funciona esto porque se me apaga’. Pensé que lo estaba haciendo sobre un anafe. Hasta que en un momento enfoca más panorámico y ahí pude ver la pava eléctrica. Lo que me reí, es que me pareció re cómico”. El arroz fue un fiel acompañante de Franco y Andrea cuenta que “un día cuando fui a Valencia, tenía su mochila que pesaba un montón y era un quilombo. Entre tantas cosas veo medio kilo de arroz y un tenedor que andá saber de dónde se lo había sacado (risas). Después el otro peso que tenía la mochila eran las monedas que juntaba por todos lados y con eso andaba o se compraba frutas”. Y agrega un detalle especial que revela la humildad del actual piloto de Alpine: “Él tenía nuestras tarjetas de crédito, la mía y la de Aníbal (su padre), pero siempre fue un chico tan austero que nunca quiso complicarnos en nada que no gastaba. Es un chico que no se aprovecha de nada”.
Ni la pandemia se interpuso en su sueño de llegar a la F1. “Cuando empezó lo del COVID-19 directamente no podía viajar”, le destacó Franco a este medio. Entre 2020 y mediados de 2022 (dos temporadas y media) corrió en promocionales sin apoyo de Argentina y con sponsors europeos que consiguieron María y Jamie. Todo costó mucho por esa época, pero su pupilo no los defraudó y ganó en la Fórmula Renault, Eurocup y la Regional. Se amplió el radar de los equipos de F1 que se hicieron eco de un chico que trascendió por su talento y una agresividad pocas veces vista para pelear y defender una posición.

