El Presidente se asoció de lleno a la campaña de Adorni en el primer gran mojón hacia los comicios nacionales de octubre. Hoy se juega una especie de plebiscito de la administración y el posicionamiento libertario frente al kirchnerismo, pero también ante Macri. El itinerario del jefe de Estado y los ministros, y los preparativos en el búnker del hotel Libertador.
Javier Milei pone a prueba hoy su credibilidad, su reputación y su imagen ante el electorado por primera vez de manera concluyente desde que asumió el poder. Aunque es una elección legislativa a escala local, el Presidente le puso el nombre y el cuerpo a la campaña en uno de los distritos más importantes del país, y asoció a la performance de sus ministros el destino de Manuel Adorni, el primer candidato a legislador de la Ciudad de Buenos Aires por La Libertad Avanza (LLA).
El grueso del último mes y medio, mientras el resto de los postulantes recorrían a destajo los barrios con sus líderes y difundía sus ideas, Adorni se mostró poco en la calle, y mucho en los medios de comunicación y las redes. Con su habitual tono irónico y displicente -que muchos rechazan porque lo asocian a la soberbia, y otros consideran atrayente- el portavoz se apoyó en la figura y la administración de Milei como única iniciativa además de la promesa de aplicación de “la motosierra”, es decir, un fuerte recorte del Estado en Uspallata y los ministerios.
Los porteños de 2025 son los primeros comicios en los que Milei se involucra de lleno desde que es Presidente. En los de Santa Fe, Chaco, San Luis, Jujuy y Salta observó de lejos. Y en el caso de San Luis, su hermana y presidenta del partido, Karina Milei ni siquiera llevó candidatos oficiales. En todos esos casos sólo intervinieron la Secretaria General y los primos Menem; o Santiago Caputo, con los dirigentes de la primera línea de la agrupación Las Fuerzas del Cielo. El jefe del espacio sólo festejó los pocos triunfos logrados a posteriori.
Para el oficialismo, el resultado de hoy será una especie de plebiscito de corte porteño (alrededor de 2,5 milones de personas están habilitadas para votar), que los ubicará en el mapa político de cara a las elecciones provinciales más importantes, en Buenos Aires (que se celebran en septiembre). Pero, sobre todo, ante las nacionales de octubre.
Los libertarios buscaron presentar los comicios porteños como una variante de las PASO (que este año ya no corren, ni a nivel nacional, ni en CABA, ni en PBA). Al punto de que Milei, que llegó al poder en 2023, confirmó durante la campaña por la Ciudad que quiere ir por un segundo mandato, en 2027, además de llevar a los ministros mejor rankeados a poner la cara frente a los vecinos en las comunas y en las redes. Y esta semana, a medida que se acercaba la fecha de la elección, en Balcarce 50 -donde el tema excluyente era el electoral- pasaron de mostrarse cautos en el inicio, cuando decían que incluso se veían posicionados en segundo lugar detrás de Leandro Santoro (Es Ahora); a hablar de un empate técnico y, finalmente, a admitir que en realidad se veían primeros. Querían disimular el espíritu exitista, como estrategia, pero cambiaron al modo optimista.
El Gobierno no sólo se juega la evaluación de la gestión y el posicionamiento político frente a sus rivales externos, sino también ante sus supuestos aliados. Aunque en el plano del discurso los libertarios confrontaron principalmente con el kirchnerismo -Leandro Santoro en la esfera local, Cristina Kirchner en la arena nacional-, los Milei, con Santiago Caputo como estratega en las sombras, no sólo buscan demostrar hoy que son la alternativa al kirchnerismo, sino que son la única opción. Es decir, que el PRO, que fue su aliado -y posiblemente lo sea en las listas de la Provincia de Buenos Aires- dejará de existir, tarde o temprano, para ser reemplazado completamente por La Libertad Avanza.

