Un informe de la Casa Blanca ubicó al país en el "Nivel 3" de una red que redirige productos chinos para eludir aranceles de hasta 50%. Washington aclara que la mención no implica que la Argentina participe de forma activa o consciente del esquema.
La Oficina de Política Comercial y Manufacturera del gobierno de Donald Trump difundió un informe titulado The Great Transshipment Scam que identifica a la Argentina como un "nodo de riesgo" dentro de una red global de triangulación ilegal de mercancías chinas con destino a Estados Unidos. El documento coloca al país en el llamado Nivel 3 de la "Red de Triangulación en la Sombra", una estructura que —según Washington— involucra a más de 40 países y sirve de puente para que productos de origen chino ingresen al mercado estadounidense con una identidad falsa y evadan aranceles cercanos al 50%.
El texto describe a la Argentina como parte de los "Corredores Latinoamericanos", junto con Brasil, Chile, Colombia y Perú, a los que atribuye un rol en el almacenamiento en depósitos fiscales y el ensamblaje regional de mercadería china. A los países del Nivel 3 los clasifica como "objetivos oportunistas": economías de menor escala que ofrecen mano de obra barata, zonas francas con controles laxos, acceso portuario estratégico y capacidad aduanera limitada.
El informe se conoció en paralelo a la participación del embajador estadounidense en el país, Peter Lamelas, en el AmCham Energy Forum de Buenos Aires, donde exhortó a las empresas locales a excluir a Huawei y apuntó contra el Partido Comunista Chino. Según el mecanismo que describe el documento, cuando un producto chino enfrenta aranceles elevados para entrar directo a Estados Unidos, los exportadores lo redirigen a un tercer país donde se lo reempaqueta y adquiere una nueva identidad; el diferencial de aranceles financia el esquema. La Casa Blanca calcula que el fraude le cuesta a Estados Unidos unos 60.000 millones de dólares anuales y desplaza cerca de 450.000 puestos de trabajo.
El propio informe aclara que la inclusión de la Argentina en el mapa de riesgo no implica necesariamente que sea un participante activo o consciente del esquema, sino que su territorio puede ser usado tanto para actividad productiva limitada como para logística de reenvío.

