En medio de la presión por la suba de precios y las negociaciones con los gobernadores, el Gobierno argentino evalúa ajustes fiscales y cambios en subsidios con impacto directo en el bolsillo de la población.
El equipo económico del Gobierno argentino mantiene reuniones constantes para definir una hoja de ruta que apunte a reducir la inflación sin profundizar la recesión. Entre las alternativas se estudian cambios graduales en tarifas de servicios públicos, una revisión de los subsidios a la energía y el transporte, y acuerdos sectoriales con cámaras empresariales para moderar los aumentos de productos básicos.
En paralelo, la Casa Rosada avanza en conversaciones con las provincias para garantizar apoyo político a las reformas, ofreciendo asistencia financiera condicionada al cumplimiento de metas de equilibrio fiscal. Funcionarios nacionales insisten en que cualquier modificación se implementará de forma escalonada, con especial atención a los sectores de menores ingresos, mientras organismos y consultoras advierten que el margen de maniobra es limitado por el contexto social y el aumento de la pobreza.

