El Gobierno argentino intensificó el diálogo con gobernadores para acordar recortes de gasto y cambios en la distribución de recursos, en un clima de tensión política y demandas cruzadas.
Desde el oficialismo señalan que la prioridad es ordenar las cuentas públicas sin romper los puentes con las administraciones provinciales, muchas de las cuales reclaman compensaciones por la caída de transferencias y la pérdida de fondos específicos. En ese marco se discuten nuevos esquemas de financiamiento para obras de infraestructura y programas sociales, así como posibles modificaciones impositivas que podrían impactar sobre la recaudación local.
Los gobernadores, por su parte, buscan blindar salarios estatales y garantizar el funcionamiento de servicios esenciales como salud, educación y seguridad, mientras presionan para que el ajuste no recaiga únicamente en las jurisdicciones. Analistas políticos señalan que el resultado de estas negociaciones será clave para la gobernabilidad en los próximos meses y para el tratamiento de futuras leyes en el Congreso.

